
Visitar la Universidad de Salamanca es entrar es uno de los templos del saber con más solera de Europa, puesto que comparte antigüedad con las universidades de Bolonia, Oxford y La Sorbona de París. Proviene de una escuela catedralicia, de la que se tienen noticias en 1130. En 1218 se convierte en Estudio General y en 1254 Alfonso X el Sabio le concede el título de Universidad. Un año más tarde el Papa Alejandro IV confirmó mediante una bula su carácter universitario.
Sin embargo, tuvo que ser un antipapa, el Papa Luna, quien promovió la compra de terrenos y la construcción de sus propios edificios. Hasta 1411 las clases se impartían en el claustro de la catedral vieja, en casas alquiladas y en la iglesia de San Benito. Fue el cardenal Pedro de Luna, posteriormente antipapa Benedicto XIII, quien mandó construir las Escuelas Mayores. Posteriormente, el rey Juan II promovió la construcción del Hospital del Estudio (actual rectorado) y las Escuelas Menores.
En las Escuelas Mayores se estudiaban los grados de licenciado y doctor, mientras que en las Escuelas Menores se obtenían los títulos de bachiller.
La portada del edificio de la Escuelas Mayores es uno de los elementos arquitectónicos más conocidos. Es de estilo plateresco y está dividida en tres cuerpos: el primero homenajea a los Reyes Católicos con un gran medallón, el segundo contiene el escudo de Carlos V y el tercero retrata al antipapa Benedicto XIII en un capillita dando instrucciones a dos clérigos.
Además de admirar el excelente trabajo en piedra, es curioso que los grupos de turistas se agolpen a la derecha de la portada para buscar la rana, símbolo en torno al cual se han creado muchas leyendas: que representa a la lujuria en la iconografía, que todo estudiante tiene que encontrarla si quiere aprobar o que los turistas deben reconocerla para volver a visitar la ciudad. Como en el caso del astronauta de la catedral nueva, la explicación de la existencia de este animal es que posiblemente se trate de la marca dejada por un restaurador.
Cruzando la puerta situada en la fachada se accede al claustro, donde se pueden visitar las aulas históricas dedicadas a Fray Luis de León, Francisco de Vitoria, el Padre Salinas, Miguel de Unamuno y Dorado Montero. El aula de Fray Luis de León se conserva tal como estaba cuando pronunció las famosas palabras “decíamos ayer” después de haber pasado cinco años encerrado por un proceso inquisitorial en Valladolid.
Además de las aulas la visita nos permite conocer el Paraninfo y la fabulosa biblioteca histórica, en la que entre sus 40.000 volúmenes se guardan manuscritos e incunables de un valor incalculable. Entre su mobiliario destacan las esferas terrestres, que fueron adquiridas por Diego Torres de Villarroel. La capilla, con un valioso cantoral situado en el coro, es otra de las estancias que pueden contemplarse desde los claustros de las Escuelas Mayores.
Cruzando el patio de la entrada principal y dejando atrás la estatua de Fray Luis de León, se accede al claustro de las Escuelas Menores. En una de sus estancias se muestra el famoso cielo de Salamanca. Es una bóveda oscura en la que el artista pintó las estrellas encima del símbolo que da nombre a las constelaciones para que fuera más fácil identificarlas. También está representado el dios Mercurio, en un carro tirado por dos águilas, y el sol, que avanza con la ayuda de cuatro cabezas soplando en las cuatro direcciones.
Horario: de lunes a sábado de 10:00h a 19:00h.00 y de16.00 a 19.00, domingos y festivos de 10:00h a 14:00h.
Precio: 10 euros entrada general y 5 euros entrada reducida, entrada gratuita para los menores de 12 años y los estudiantes de la Universidad de Salamanca.
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