
La capital de la Toscana es Florencia, en el centro de la península italiana.
Es una zona ideal para parejas por su dulce paisaje, su tranquilidad y su encanto. Es una zona fundamentalmente agrícola, famosa por sus vinos, su historia, tradiciones y monumentos.
La ciudad de Pisa es una buena vía de entrada a la Toscana italiana. Visita obligada es la Plaza de los Milagros la torre del campanario y el Baptisterio, conocido por haberse construido inclinada tras un terremoto que movió los cimientos.
Otro entorno digno de visitar es Volterra, en el corazón de Toscana a escasa distancia de San Gimignano y de Siena. Además de la Porta all’Arco, podéis visitar la catedral de los siglos XII-XIII-XIV y realizar un viaje en el tiempo paseando por las callecitas medievales y tortuosas, de casas con torres, iglesias y palacios. El Renacimiento también ejerce una influencia arquitectónica importante y, aunque en perfecta armonía con las antiguas estructuras, no altera su aspecto medieval.
Siena merece la pena. Su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad por considerarlo encarnación de una ciudad medieval. Conocida mundialmente por la Fiesta del Palio, que se celebra en la Piazza del Campo el 2 de julio y el 16 de agosto cada año y que recrea las justas medievales a caballo. La catedral de Siena y sus angostas calles bien merecen ser un paseo.
En la misma jornada, podéis trasladaros a San Gimignano, localidad medieval que destaca por sus numerosas torres perfectamente conservadas. Recomendables son el Palazzo del popolo, Museo Cívico, la Colegiata del siglo XII y la Iglesia de San Agustín.
Reservar como mínimo un par de días para Florencia, el esplendor renacentista, cuyo centro histórico también es Patrimonio de la Humanidad. El corazón de la ciudad es la Piazza della Signoria, en la que se encuentra el Palazzo Vecchio, centro administrativo de la ciudad desde la época medieval, la Loggia dei Lanzi y la cercana Galería de los Uffizi, uno de los museos más importantes de Italia. A pocos minutos de dicha plaza se encuentra la piazza del Duomo, cuyo centro es la Basílica de Santa Maria del Fiore, catedral de Florencia y conocida por su cúpula, una de las más grandes del mundo. Subir a la cúpula, recrearse en sus frescos, su arquitectura y admirar la ciudad desde lo alto es una experiencia que se recuerda toda la vida.
El Ponte Veccio y el Museo de la Academia son dos lugares para el recuerdo. El primero porque podréis comprar auténticas obras de arte en orfebrería de oro y el segundo porque alberga una de las obras maestras de Miguel Angel: la escultura del David. Probad la experiencia de rodearlo sin quitarle la vista de encima y os dará la sensación de que en todo momento os vigila.
Gastronomía de la Toscana
En la Toscana podréis disfrutar de lo mejor de la dieta mediterránea: legumbres, pan, queso, hortalizas, champiñones, fruta fresca, aceite de oliva y pasta. El plato de pasta más típico son los parpadelle. No dejéis de probar sus excelentes caldos, entre ellos, el Vino Nero (vino tinto muy oscuro de la zona de Siena) ni la Grappa tras las comidas.
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