
Viena, la capital de Austria, es un centro de cultura, una ciudad imperial, majestuosa y fascinante, llena de cafeterías, pastelerías y edificios increíbles que podrían haber salido de un cuento.
Descubre los lugares de Viena que no debes perderte si visitas la ciudad:
Palacio Hofburg
Al final de la maravillosa Kohlmarkt Strasse, donde encontraremos las boutiques más caras y selectas, hallaremos el majestuoso Palacio Hofburg, uno de los edificios imperiales de los Habsburgo, donde podrás admirar magníficas colecciones de plata y porcelana que pertenecieron a Sisí y al emperador Francisco Jose I, y visitarás los apartamentos históricos de los emperadores donde se muestran joyas y vestidos de Sisí. El palacio se compone de varios edificios: apartamentos reales, museos, la biblioteca nacional, un invernadero modernista con mariposas exóticas, la capilla del famoso coro de niños cantores de Viena y la Escuela de Equitación Española. Hoy en día el Hofburg es la residencia del Presidente Federal de Austria.
El Palacio Belvedere
Palacio barroco es un conjunto artístico, consta de dos palacios Belvedere, actualmente covertidos en museo y otro llamado Schwarzenberg, que en la actualidad es un hotel. Los dos palacios principales se unen por unos jardines en tres niveles que representan diversas alegorías.
Los museos que encontramos son:
- El Museo de Arte Barroco austríaco.
- El Museo de Arte Medieval austríaco.
- La Galería de arte austríaco.
Podremos admirar una impresionante colección de pinturas imperiales de los siglos XIX y XX, entre otras, la conocida obra El Beso de Gustav Klimt.
Palacio Schönbrunn
El Palacio de Schönbrunn es uno de los más bellos de Viena, junto con sus jardines, fue nombrado Patrimonio de la Humanidad, durante años fue el lugar de residencia de la familia real en época estival. Visitar este palacio te hará sentir como un auténtico rey. Además tiene un zoo.
El parque Prater
El parque Prater, uno de los espacios públicos al aire libre pensados para quienes viajan con niños, es el parque de atracciones más antiguo del mundo, su noria se ha convertido en todo un símbolo para la capital austríaca. Abre desde mediados de marzo hasta finales de octubre, por la mañana hasta medianoche. La entrada es gratuita, aunque para montar hay que pagar un ticket en las atracciones.
Bulevar circular
El Ringstrasse es un bulevar de más de 5 kilómetros que rodea el centro histórico de la capital de Austria. Es obligado subirse a uno de los tranvías para disfrutar de las vistas de edificios emblemáticos como el Parlamento, el Ayuntamiento, el Museo de Bellas Artes, la Ópera y el Palacio del Hofburg, un paseo de una media hora que te seducirá.
Asistir a un concierto en la Ópera Nacional
Escuchar buena música en la Ópera Nacional es la cumbre de una visita a Viena. Si no consigues entrada para un asiento puedes optar por asistir de pie para la función del día, la entrada la puedes conseguir por mucho menos dinero.
Tomar un café en una de las numerosas cafeterías de Viena
Variedad de cafeterías te esperan, para tomar un trozo de tarta Sacher o strudel de manzana con nata montada. ¡Un capricho para paladares exigentes!
Catedral de San Esteban
La Catedral de San Esteban, magnífica estructura gótica en el corazón de Viena, destaca con su torre de 136 metros y su tejado de colores. Subir los 343 escalones hasta la cima de la torre sur, te hará disfrutar de la increíbles vistas panorámicas de la ciudad. Verás de cerca el fabuloso tejado con su mosaico que representa el escudo de armas de Viena.