
Karl Marx, Michael Faraday, George Eliot, los padres y hermanos de Charles Dickens, Alexander Litvinenko son algunos ejemplos de los numerosos artistas y políticos influyentes de los siglos IXX y XX que descansan en este precioso cementerio del norte de Londres. Cubierto de foresta, en ocasiones, aparenta un cierto abandono que complementado con la decoración de estilo neogótico victoriano y detalles románticos crean un clímax esotérico. En tal contexto, no es de extrañar que a mediados del siglo pasado emergiera con fuerza una leyenda urbana, que aseguraba ser el hogar de un vampiro. Rumor que atrajo a miles de curiosos y amantes de lo “oculto”. En la parte oeste es donde la arquitectura funeraria alcanza un carácter más monumental.
En realidad, el cementerio consta de dos partes, separadas por una carretera, pero unidas por un pasadizo subterráneo. La zona oeste fue inaugurada en 1839 con la intención de dar salida a la saturación de los tradicionales cementerios adosados a las iglesias. La parte oriental se añadió en 1854, cuando el cementerio ya contaba con gran popularidad.
Tumba de Karl Marx
En un principio, Marx fue enterrado en la tumba de su esposa, pero en 1956 sus restos se reubicaron en un lugar más prominente coronado por su busto, obra del escultor socialista Laurence Bradsahaw, y sufragado con dinero del Fondo Memorial Marx, creado en 1955 por el Partido Comunista.
Sin duda, el mausoleo de tan ilustre pensador es uno de los lugares más buscados por los visitantes del cementerio y pocos se resisten a retratarse con el puño en alto. Junto a Marx descansan otros activistas sociales como Claudia Jones, que entre otras facetas fue fundadora del popular carnaval de Notting Hill, y Yussuf Dadoo, comprometido luchador anti-apartheid.
Como anécdota curiosa (no exenta de morbo), citar que casi enfrente de la tumba de Marx, se encuentra la de Herbert Spencer (1820 – 1903), teórico político liberal y antagónico adversario del socialismo dialéctico. Cabe pensar que no se aburrirán.
El resto del cementerio de Highgate
Todo el lado este del cementerio se puede recorrer por cuenta propia (sin necesidad de guía), descubriendo a cada momento homenajes evocadores de las vidas que sus protagonistas tuvieron.
En la parte este, hay verdaderas obras escultóricas que aluden a los gustos, talentos, y a compañeros inseparables de los difuntos. También abundan las lápidas y tumbas, cuya inicial sencillez alcanza una nueva dimensión al abrazarse con las raíces de los árboles.
Cómo llegar al cementerio de Highgate
Lo mejor es hacerlo en autobús. Se puede coger el C2, que para en Parliament Hill Fields (a la derecha vemos un extenso parque -muy recomendable su visita- y a la derecha debemos subir por la calle Swain’s Lane, que lleva directo al cementerio).
Mejor que el anterior es el autobús C11 que para enBrookfield Park, mucho más cerca del cementerio.
El cementerio, como hemos comentado, está dividido en dos zonas: el Este y el Oeste.
En la parte este, los visitantes pueden moverse libremente de 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde, los días laborables. Si se acude en fin de semana o festivo, no se abre hasta las 11 am, mientras que el horario de cierre es el mismo. Sí bien suele cobrarse una entrada de 4 £, es posible que al entrar nadie pida dinero alguno.
Si se quiere ver el cementerio oeste hay que concertar una cita, normalmente hasta con un mes de antelación en la página oficial. Los tours cuestan 12 £ y duran unos 70 minutos.