
Existe un hecho que da Bruselas una connotación turística tan relevante que solo pensar en esta ciudad es sinónimo de hacer maletas, comprar un billete de avión y enrumbarse a conocerla. Y es que la singular distinción de ser “la Capital de Europa” en sí es una súper razón para visitar esta ciudad. Así que vamos al grano y presta atención a estas 5 motivos para que Bruselas se convierta en tu próximo destino. ¿Te animas?
Bruselas, la capital de Europa
Ser la capital de un país es un título que actualmente poseen 194 ciudades, pero ser la capital de un continente es una distinción que pocas urbes tienen en el mundo; y en este caso Bruselas forma parte de ambos grupos: es la capital y ciudad más poblada de Bélgica, y es la principal sede administrativa de la Unión Europea, permitiéndose ostentar el título de “Capital de Europa”.
Si bien la Unión Europea no tiene una capital oficial, ya que los poderes se dividen entre Estrasburgo, Luxemburgo y Bruselas, esta última es la sede de la Comisión Europea y de la mayor parte del aparato ejecutivo de la Unión.
Además, la singular estampa bruselense, que combina las características de una gran urbe junto al encanto de las pequeñas ciudades, estamos seguros que te hará suspirar. Igualmente, las calles de este hermoso destino, modernas pero con un toque clásico, están cargadas de encanto e historia.
Chocolate, chocolate y más chocolate
Si eres un maniático o maniática de tu cuidar tu cuerpo, sobre todo de las cosas que llevas a tu boca, pues lamentamos decirte que Bruselas no es un buen destino para ti. ¿Por qué? Porque esta ciudad produce un total aproximado de 172 mil tonelada de chocolate al año y posee, además, unas 2 mil tiendas especializadas en la producción de este delicioso alimento.
Y si te estás pregunta a que se debe tanta emoción por el chocolate, pues básicamente por dos razones: la primera, en paradaviajera.com amamos el chocolate, y la segunda, el chocolate belga es uno de los mejores del mundo. De hecho, se dice que fueron los belgas los que facilitaron la receta a los mismísimos suizos. ¿Qué tal?
La Grand Place, una de las plazas más bellas del mundo
La Grand Place o Gran Plaza de Bruselas ocupa el tercer puesto de esta lista de razones porque se trata de uno de los lugares más importantes de toda Bélgica, tanto que en 1998 fue declarada Patrimonio de la Humanidad.
Este lugar es el corazón geográfico, histórico y comercial de Bruselas, y es conocido en todo el mundo por su riqueza ornamental, formando parte del conjunto arquitectónico del siglo XVII más bello de toda Bélgica. En los alrededores de la plaza encontrarás edificios de gran envergadura, entre ellos: el Hotel de Ville, la Maison du Roi o Casa del Rey, la Maison des Ducs de Brabant, Le Pigeon (vivienda en la que se alojó el novelista francés Víctor Hugo); y Le Renard, Le Cornet y Le Roy d´Espagne (casas gremiales).
Sin duda, La Grand Place, es el lugar más concurrido de la ciudad, por esto representa una visita obligada que no puede escapar de tu itinerario. Busca un lugar donde sentarte, tomate una cerveza y siente la esencia histórica de esta plaza en medio del continuo ir y venir de turistas y locales.

Vista de La Grand Place en Bruselas
Bruselas, cuna del modernismo
La ciudad de Bruselas es la cuna del Art Nouveau o Modernismo. Un estilo arquitectónico que cambiaría la percepción de los espacios y daría un toque más orgánico a la arquitectura de finales del siglo XIX y principios del XX. La principal característica de este movimiento es el empleo de materiales, hasta entonces, reservados exclusivamente para la industria, como el hierro o el ladrillo desnudo.
El mayor exponente y precursor del movimiento en Bruselas fue el arquitecto flamenco Victor Horta, quien dejaría la ciudad repleta de sus obras y su particular visión de la misma forma que Gaudí lo haría con Barcelona.
El Manneken Pis, singular símbolo de la ciudad
Como toda gran ciudad, Bruselas cuenta con un conjunto de símbolos muy característicos y, evidentemente, uno de ellos integra esta lista de motivos para que visites la Capital de Europa.
El Manneken Pis, una estatuilla de unos 50 centímetros que representa a un niño desnudo orinando en la pila de una fuente, es uno de los símbolos más representativos de Bruselas. Su significado no está muy claro, pero prácticamente se ha convertido en todo un héroe de la ciudad.
Sobre este simpático niño se han creado miles de leyendas y las más conocidas son: que hace muchos años apagó de una forma muy original una mecha encendida, salvando así a la ciudad de un incendio; que durante la batalla de Ransbeke, se colgó de las ramas de un roble la cuna donde estaba el hijo de Godofredo de Lorena, y en plena batalla, el niño salió de la cuna y le encontraron orinando en un árbol, y que el hijo de un noble de Bruselas abandonó una procesión para orinar en la pared de la casa de una bruja, y esta al darse cuenta le lanzó un maleficio convirtiéndolo en piedra.
Lo cierto es que el Manneken Pis, junto al chocolate, la cerveza, el Atomium y la Grand Place, es una de las visitas más importantes de la ciudad y una foto que no puedes dejar de tomarte.